El sentido y el sinsentido de la Inteligencia Artificial

El sentido y el sinsentido de la Inteligencia Artificial

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¿Sabías que un teléfono móvil actual es un millón de veces más potente que todos los ordenadores que hicieron posible el alunizaje en los años 60, juntos? Con este pensamiento en mente, está claro que han cambiado muchas cosas en lo que respecta a los teléfonos móviles y los ordenadores. De hecho, un teléfono móvil de hoy en día está repleto de Inteligencia Artificial (IA).

La IA se refiere a la aplicación de la inteligencia humana en las máquinas. Las máquinas están programadas para pensar como los humanos, imitar sus acciones y resolver problemas. La IA es una técnica que está creciendo muy rápidamente debido al desarrollo de ordenadores rápidos y muy potentes. Un buen ejemplo de IA es Google Maps. Con Google Maps, tu teléfono sabe exactamente qué ruta tomar. Mejor de lo que tú podrías. Esto se debe a que el teléfono puede procesar más datos simultáneamente que tú. 

La IA es un término que se utiliza a menudo en la industria hortícola. Esto a veces da la impresión de que la IA resolverá todos los problemas futuros del sector. Pensemos, por ejemplo, en la escasez de empleados y de cultivadores con formación específica. ¿Se asegurará la IA de que todo el trabajo pueda ser asumido por los robots en el futuro? Para algunos es un sueño, pero para muchos es también una pesadilla. ¿Sustituirá la IA a las personas? La respuesta, en nuestra opinión, es no.

En LetsGrow.com creemos que la IA ayuda a tomar mejores decisiones, pero desde luego no sustituirá a un agricultor o asesor de cultivos. La IA ofrece al agricultor y al asesor de cultivos la posibilidad de controlar grandes superficies a distancia. El conocimiento experto combinado con la inteligencia artificial es, en nuestra opinión, la combinación de oro. Más adelante se hablará de esto.

¿Cómo funciona exactamente la IA?

A menudo se piensa que la mejor manera de desarrollar un algoritmo es recopilar la mayor cantidad posible de datos de diferentes productores.  Un algoritmo que podría hacer posible el cultivo automático. Sin embargo, este no es el camino correcto. En primer lugar, porque los datos de los productores siempre son de su propiedad y no pueden utilizarse de esta manera. En segundo lugar, utilizar datos del pasado para desarrollar algoritmos y predicciones para el futuro no conduce completamente a la optimización. En esa situación, cualquier «error» del pasado se incluye en el desarrollo. La IA permite realizar tareas más rápidamente y a veces mejor que las personas, siempre que el algoritmo esté bien diseñado.

Un buen ejemplo es la solución Intellivue Guardian de Philips, que se utiliza en los hospitales. Esta innovación relacionada con la IA es un sistema inteligente que mide la actividad cardíaca y la frecuencia respiratoria de los pacientes mediante el uso de los sensores adecuados. Unos algoritmos inteligentes y cuidadosamente diseñados predicen cuándo un paciente puede ir mal y llaman preventivamente a un equipo médico. Esta intervención preventiva se traduce en menos complicaciones para los pacientes y, en última instancia, en menos ingresos en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) y, por tanto, en una menor presión sobre los médicos y el personal de enfermería, que pueden centrarse en los pacientes que necesitan cuidados adicionales en lugar de en el trabajo rutinario, como las revisiones estándar. Este sistema es un buen ejemplo de cómo la IA puede proporcionar optimización.

¿Y en la horticultura?

En los últimos 50 años, se han realizado muchas investigaciones científicas sobre la fisiología y la física de las plantas en un invernadero y sus alrededores. Estos estudios han permitido entender cómo crecen las plantas y cómo se pueden hacer lo más cómodas posible. Las condiciones óptimas garantizan, en última instancia, una cosecha de alta calidad y un mayor rendimiento. Los agricultores y los asesores de cultivo utilizan para ello sus propias experiencias y cálculos; a esto lo llamamos también Inteligencia de Expertos (IE). Los sistemas ya pueden configurarse para emitir alertas al productor cuando sea necesario. Esto ya garantiza que los productores puedan centrarse en asuntos más estratégicos. LetsGrow.com contribuye a ello visualizando y analizando los datos del productor. Estos resultados permiten lograr un cultivo dirigido con datos. Pero puede ser aún más amplio.

Cuando combinamos los resultados del EI con otros datos externos, como las previsiones meteorológicas, podemos utilizar estos datos para crear una situación óptima para la planta. Por ejemplo, es posible utilizar un modelo de aprendizaje automático construido de forma óptima para predecir cuándo puede producirse el estrés en las plantas. El cultivador puede utilizar esta información para ajustar la estrategia de cultivo y evitar que se produzca esta condición no deseada. De este modo, la combinación de datos, IE e IA ayuda al productor a obtener una visión predictiva. Esto ofrece al cultivador la posibilidad de crear una cosecha aún más estable y óptima. En nuestra opinión, una situación en la que todos ganan.

Hay muchas más posibilidades con la IA. Piensa en el reconocimiento automático de imágenes colocando cámaras en el invernadero. Junto con nuestro socio Gearbox, LetsGrow.com ya lo hace posible. LetsGrow.com también colabora con HortiKey y su sistema Plantalyzer. Se trata de una cámara que se desplaza a lo largo del cultivo en el tubo riel y toma imágenes. La avanzada IA de estos sistemas es capaz de reconocer el número de frutos o flores en el camino o de analizar el crecimiento. Este reconocimiento permite a LetsGrow.com realizar pronósticos de cosecha más precisos y visualizarlos en nuestro panel de control MyLetsGrow. Un agricultor puede utilizar estos datos para trabajar de forma más específica, por ejemplo, utilizando su producto correctamente y vendiéndolo con mayores márgenes.

Entonces, ¿la IA está sustituyendo a los humanos?

No. En todo momento es importante que la combinación de ordenador y humano siga existiendo. Una combinación de Inteligencia Experta e Inteligencia Artificial. La gente determina la estrategia al principio del proceso en función de los deseos comerciales para ese año. Además, el ser humano debe poder intervenir siempre en caso de calamidades. La IA no hace que las personas sean superfluas, pero sí permite gestionar y optimizar áreas más amplias sin preocuparse demasiado por cuestiones periféricas.

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